Conectarse

Recuperar mi contraseña

   


Últimos temas
» Zona de aburridos
Jue Ene 26, 2017 9:57 pm por Hermione J. Granger

» Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}
Dom Dic 23, 2012 2:35 am por Marieth Raven

» Cuentas pendientes [Markus]
Sáb Sep 08, 2012 8:52 pm por Alexander Schwarzchild

» Confesionario
Sáb Sep 08, 2012 2:22 pm por Alexander Schwarzchild

» Relaciones de Markus
Jue Jul 26, 2012 4:25 am por Markus Von Kaullen

» Tarde de lectura {Libre}
Dom Jul 22, 2012 6:37 pm por Hermione J. Granger

» Crea una mentira del de arriba.
Sáb Jul 14, 2012 9:54 pm por Amy Justice

» ¡Échale la culpa al de arriba!
Sáb Jul 14, 2012 9:52 pm por Amy Justice

» ¿Qué estáis escuchando?
Sáb Jul 14, 2012 9:51 pm por Amy Justice

{Click aquí}

Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Markus Von Kaullen el Dom Oct 16, 2011 6:08 am

Aun la jalaba del brazo cuando entraron entre los árboles altos del Bosque Prohibido, lástima que el ser Prefecto y vampiro le daba un permiso especial para rondar por esos lugares, aunque más pena debería sentir por la alumna a la que estaba obligando a que diera un supuesto sano y nada mal intencionado paseo por el bosque. Agregándole a esos datos el que ella estuviera adolorida por la caída desde una de las torres del castillo, al patio del mismo, y que además fuera la madrugada, solo le quedaba la idea clara de que la chica terminaría en problemas, y no solo por los planes que estaba meditando el castaño.

Encendió la luz de su varita, aunque podía caminar bien sin caerse, en un intento de que la chica no tropezara obligándolos a retrasarse de su camino. No se había decidido donde llevarla aun, pero lejos del castillo, donde no escucharan sus gritos era la mejor opción.
-¿Cansada?- preguntó luego de unos cuantos metros caminando en silencio.

En eso recordó el claro del bosque y siguió caminando en esa dirección, al menos como la recordaba. Solo tenía que asegurarse de llevarla sana y salva para poder disfrutarla mejor. Su sed iba en aumento con cada paso, obligándolo a ni siquiera mirarla en un intento de contenerse. Un suspiro escapo por sus labios volviendo a jalarla casi junto a él.

Fue entonces cuando se escuchó un ruido poco común además de sus pasos y se detuvo de golpe tomándola de la cintura por si tenían que escapar de nuevo.

Esa era su presa y nadie se la iba a quitar.


Última edición por Markus Von Kaullen el Dom Sep 09, 2012 12:08 am, editado 1 vez
avatar
Markus Von Kaullen

Masculino Mensajes : 103
Fecha de nacimiento : 02/04/1994
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Marieth Raven el Dom Oct 16, 2011 3:50 pm

Von Kaullen insistía en llevar la batuta todo el tiempo. Mantenía una postura firme y segura, que me atraía y me hacía desconfiar al mismo tiempo. A cada respuesta que le daba sonreía y, por primera vez en toda esa noche, me sentí insegura. Algo no andaba del todo bien aquí. Algo entre la burla propiamente tal que emanaba por cada poro de su cuerpo, y esa perturbadora sonrisa. En especial esa sonrisa.

Me jalaba del brazo con fuerza, lo cual me dolía sobremanera, ya que tenía el cuerpo absolutamente delicado por la caída. Sentía la brisa que chocaba contra mi cuerpo como dagas, pero intenté mantener lo que me quedaba de dignidad y no expresar dolor. Al menos, auditivamente. Porque mi rostro era una oda al llanto.

Me fijé que Von Kaullen conjuraba un Lumos, lo cual agradecí en silencio, no tenía una vista que se dijera privilegiada y, a esas horas y en medio de todo el follaje de los árboles del Bosque, lo más probable era que me fuese de punta, tomando en cuenta que no veía bien, el chico me jalaba del brazo y… espera un minuto. ¿Por dónde demonios me estaba llevando Von Kaullen? Miré con más atención alrededor, estábamos tan adentrados en el bosque que no era capaz de distinguir siquiera la silueta del castillo. Ahí comencé a asustarme de verdad.

La voz del Sly se escuchó fuerte, lo que me sacó rápidamente de mis pensamientos y me volteé en dirección a él.
Un poco… más que nada, estoy adolorida…- contesté rápidamente. El chico no me miraba, parecía más concentrado en vigilar el camino a seguir. A estas alturas, hasta el aire que estábamos respirando me daba mala espina. Con disimulo, fui intentando soltarme de su agarre, tirando de a poco mi brazo mientras me alejaba unos pasos de él, haciéndolo pasar por un tropiezo inocente. No lo intenté más de 3 veces, puesto que un sonido que no logré reconocer, sumado a que de improviso Von Kaullen me tomó por la cintura otra vez, me quitó rápidamente las ganas de escapar.

-¿Q-Qué f-fue e-e-es-eso?- pregunté, mientras me aferraba a su capa, en un intento nada vago de solicitar su protección.

Quién lo diría, ¿no? Hace 5 segundos quería desligarme del chico en cuestión, y ahora me aferraba a él como si fuese mi salvador. Supongo el miedo te hace variar de prioridades.

Intenté poner un poco más de atención a los sonidos que comenzaban a inundar el lugar, fuera del golpeteo aterrado de mi corazón. Creo que ni respiré en esos segundos. Una pata, larga, negra, y cubierta de pelos, se hacía ver entremedio de unos árboles, seguida de 7 más y un cuerpo más peludo aún, una gran cabeza, con ojos negros y penetrantes... y esos colmillos, que, desde mi posición y mi visión aterrada, parecían destilar veneno.

Me sentí palidecer, y perder varios grados de temperatura por el terror. Si había algo que no era capaz de soportar era ver una araña. Y ni hablar de una de semejante tamaño. Estaba prácticamente paralizada, sin mover un músculo. Y entonces un chispazo de sentido de supervivencia reaccionó en mí. "¡El hechizo!". Comencé a buscar en mis bolsillos, removiéndome nerviosa entre los brazos del Sly que estaba conmigo, pero no la encontré. Y luego recordé que no la había traído... ¡DEMONIOS!
-A... Ara... Araniaa... Exu... Exumai...- tartamudeé, casi a punto de echarme a llorar por no ser capaz de enfrentar el peligro que el bicho frente a nosotros representaba para mí. Me aferré con más fuerza a Von Kaullen, buscando su protección, estaba temblando de pies a cabeza -Por favor, ¡haz algo!-
avatar
Marieth Raven

Femenino Mensajes : 481
Fecha de nacimiento : 13/10/1994
Edad : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Markus Von Kaullen el Miér Oct 26, 2011 4:04 am

Con el ruido que había escuchado, y que al parecer ella también había podido percibir claramente notó que se le abrazaba, no sabía si eran sus delirios por la hora o qué, pero estaba casi seguro de que tiempo antes ella misma había intentado por unos segundos alejarse de él, de manera ya claramente poco efectiva. Cuando notó que se acercaba más y más la presencia su brazo se volvió casi de hierro, helado y duro, sosteniendo a su presa. No iba a dejar que nadie se la quitara, menos esa araña monstruosa que salía de entre los árboles clavando sus muchos ojos en ellos como si pudiera ver a través de sus pensamientos.

No le costó ni un poco notar el miedo que parecía dejar salir la chica por todos sus poros. La sostuvo con más fuerza aun apretando la varita en la mano y notando que no era esa araña la única que había llegado como invitada indeseada en su búsqueda de un lugar tranquilo para alimentarse de la chica. Luego de un pesado suspiro sin relajarse ni un poco de su estado de alerta escuchó el murmullo de los labios de la de Ravenclaw y se decidió a escapar con todo lo que le dieran las piernas. Al menos le serviría para hacer algo de ejercicio, ya luego podría probar la sangre que lo estaba desconcentrando desde hace algunos momentos.


-Con su permiso…- le sonrió divertido subiéndola como si fuera un saco por sobre su hombro mientras las acromántulas se lanzaban también a su ataque. –¡¡Arania Exumai!!- La luz blanca alumbró la escena encegueciendo a las arañas más cercanas, pero le hicieron falta cuatro más de los mismos hechizos a su alrededor para abrir al menos una entrada entre las filas de arácnidos por la que salió corriendo tan rápido como le daban las piernas, agradeciendo una vez más su condición de vampiro. Le hicieron falta unos cuantos hechizos más a medida que corría, hacia los lados y al frente. Esos bichos brotaban de tantos lados a la vez, que era casi imposible perderlos. Como si se despertaran por todo el bosque.

–¿Nos siguen aún?- pregunté con voz más tranquila de la necesaria sin dejar de correr, a la joven que cargaba como si fuera un bulto sobre su hombro, su mano izquierda iba tomada de su cadera para que no cayera y mientras se detenía de la carrera se dio el espacio de dar un giro en redondo y cuando no vio nada tan preocupante como un conjunto de arañas hambrientas cerca la bajo con cuidado dejándola frente a él, sosteniéndola aun de la cadera en un intento de notar cual era su estado. Tendría que disculparse luego por ese acto totalmente falto de caballerosidad, pero llevándola en frente no hubiera podido atacar a los animalejos con tanta rapidez. -¿Ya dejó de temblar?- preguntó recorriéndole con la mirada, con una expresión burlona como siempre. El haber percibido ese miedo que la había dejado inmóvil en esos segundos había sido sin duda más que interesante.

Y ya estaba seguro de cual era la fobia de Raven.

avatar
Markus Von Kaullen

Masculino Mensajes : 103
Fecha de nacimiento : 02/04/1994
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Marieth Raven el Vie Oct 28, 2011 7:44 pm

En medio del fuerte abrazo que le daba a Von Kaullen, y del, por supuesto, protector abrazo que él me devolvía, miré alrededor, a pesar de que mi cabeza me rogaba que mantuviera los ojos cerrados y confiara en el hombre que tenía entre mis brazos. Pero el morbo por saber era más fuerte. Y, contra eso, ¿qué iba a hacer? Dejarme guiar, y terminar de aterrarme más, si cabe.

Miré por sobre mi hombro, y comencé a soltar sendas lágrimas silenciosas que surcaban mis mejillas en un brillante y delator rastro. ¡Eran decenas de esos bichos! ¡QUIZÁ CENTENAS!...

Von Kaullen, en ese momento, murmuró algo y me tomó de la cadera, tomándome, cual saco de papas, para ponerme sobre su hombro y echar a correr. Ni siquiera reaccioné a gritarle que me tratara con un poco más de delicadeza, considerando mis recientes moretones y doloridas partes, pero había algo más importante que mis quejas: correr como posesos por nuestras vidas. Desde mi posición veía como un borrón pasto, piedras, tierra, arañas mutantes de proporciones colosales, las piernas increíblemente rápidas y largas del Sly, y su capa, ondeando, al ritmo de su trote y de la forma de su atlético cuerpo. Además, claro, de oír su voz profunda, vocalizando con fuerza el hechizo para ahuyentar arañas, de sentir bajo mi vientre su hombro, que se tensaba de vez en cuando al mover su brazo, para seguir sujetándome con su mano, aún sobre mi cadera derecha. Me sentía… cómoda. Sujeta. Prisionera. Oh.

Von Kaullen corría aún, con una agilidad asombrosa para ser un adolescente. Agradecía mentalmente por eso. Si hubiese estado con cualquier otro, seguramente estaría cantando una tonada distinta, quizá fúnebre. Tan-tan-taaaaan.

Después de un rato, que se me hizo menos largo de lo que cabría esperar, Von Kaullen volvió a hablar, preguntándome si aún nos seguían esos bicharracos del demonio. Su voz sonaba tan calma que me sentí segura, después de tanto tiempo con el corazón en la garganta y casi sin poder respirar. Me sujeté un poco de su espalda, y eché un vistazo al frente. No había nada, de momento.
Ya no.- murmuré, mientras el chico me bajaba con más delicadeza de la que me había tomado, mientras su mano parecía pegada a mi costado. Volví a mirar en derredor, echando un largo y sentido suspiro de alivio al no notar nada aparte de nosotros dos. Escuché su voz, ahora preguntándome si había dejado de temblar. Me sentí enrojecer, una de las tantas cosas que detestaba de mí misma era que no era posible para mí ocultar mis reacciones. Si me ponía nerviosa, hacía sonar mis dedos. Si me sentía atrapada, me cubría con los brazos. Si me sentía avergonzada, me sonrojaba. Si tenía miedo, temblaba como gelatina en un terremoto. Y Von Kaullen lo había notado. Cómo no. Demonios. Sería más fácil si no hubiese notado ese chispazo de burla en sus ojos, mientras me recorrían, para asegurarse, seguramente, de que había dejado de hacerlo. Al menos, ya no lloraba. Aunque sentía cada uno de los surcos que mis lágrimas habían dejado.

Carraspeé, incómoda.
Eh, sí, sí… ya he dejado de hacerlo- me crucé de brazos, para alcanzarme por ambos lados los costados y hacerme un ligero cariño, para calmar el movimiento involuntario. Lo siento, Von Kaullen. Reaccioné como una cría, no supe enfrentarme al problema que teníamos enfrente, simplemente me quedé de piedra, dejándote a ti toda la carga de nuestra seguridad y…- volví a respirar, aguantando un poco el aire, y mirándolo con los ojos brillosos, hasta lágrimas de alivio tenía. Por Morgana, qué patética debía estarme viendo. Menos mal no tenía cerca un espejo.Supongo que lo que quiero decir es simplemente… gracias.- le sonreí, tímidamente, y me lancé hacia él, abrazándolo.

Qué día. Digo, noche. Qué susto. Qué temor. Qué espanto. Qué lo-que-sea.
avatar
Marieth Raven

Femenino Mensajes : 481
Fecha de nacimiento : 13/10/1994
Edad : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Markus Von Kaullen el Vie Dic 23, 2011 2:43 am

Luego de su pregunta no muy bien intencionada pudo ver el brillante sonrojo en las mejillas de la chica, pero no fue lo único que notó, también podía ver un brillante camino, ya casi seco de donde había bajados las lágrimas de la niña. Su mano libre y fría como siempre se apegó con cuidado a uno de sus pómulos y con sus dedos recorrió la tersa y tibia piel quitando los últimos rastros de su llanto sin quitarle la vista, fija, de encima.

Su mano la soltó de la cadera cuando se abrazó a sí misma y su vista recorrió los alrededores buscando alguna señal de nuevos problemas, mientras medio escuchaba las explicaciones sin sentido de la chica. O al menos eso le parecía a él, no era que importaba mucho si ella pudiera hacer algo, ya que él los había salvado a los dos sin mayores problemas. Aunque seguro que en unos minutos comenzaría a dudar del estado de salud en el que seguiría la chica.

Terminó clavando su vista de nuevo en sus orbes que ahora parecían de nuevo que iban a explotar en lágrimas, aunque le parecía que su reacción tenía cada vez menos sentido. Al menos al final si había dicho algo adecuado y corto. Pero el abrazo definitivamente lo tomó por sorpresa. Recordaba que en algún momento ella misma se había alejado de él, pero ahora resultaba que se le lanzaba a los brazos, trayendo consigo el aroma inconfundible de su sangre y el sonido mientras esta se movía por todas las venas y arterias de su cuerpo.

Demasiada tentación en un contenedor tan pequeño, por un segundo se pregunto si con dejarla seca por completo se saciaría, lástima que no podía beber tanto o terminarían descubriéndolo o castigándolo de algún modo, y una expulsión sonaba de lo más aburrida el último año de clases.
–No fue nada…- dijo luego de por fin reaccionar intentando dejar por un segundo de lado el olor del líquido carmín mezclado con el aroma de la misma piel de Raven.

Fue entonces, que en un completo arranque, casi masoquista, porque de otra forma no se le podía llamar, le devolvió el abrazo apretándola del todo contra su cuerpo frío y bajando el rostro inspiró profundamente del aroma más fuerte que provenía del hueco entre el cuello y hombro de la señorita. Eso le hizo recordar porque la había traído consigo al bosque.

Si se dejaba tentar tan rápido terminaría sirviéndosela allí mismo y sin más. Tenía que contenerse un poco más o al menos pensarlo unos segundos, pero a quien engañaba, si ya estaba a punto de rasgar su fino cuello y hacer suya esa sangre que ya lo estaba llamando de nuevo.
-...Quiero...- agregó entrecortadamente sin importarle que parte hubiera ella escuchado y luego la empujó por los hombros para separarla. Podía sentir dentro de su boca los colmillos ya afilados, solo esperaba que no notara ella el cambio en su mirada, que parecía querer devorarla con la sola vista.
avatar
Markus Von Kaullen

Masculino Mensajes : 103
Fecha de nacimiento : 02/04/1994
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Marieth Raven el Vie Mar 02, 2012 8:05 pm

Era todo muy confuso. Hacía unos minutos quería alejarme lo más posible de Von Kaullen, algo me gritaba que sus intenciones no eran del todo honestas, aún debajo de toda esa actitud curiosamente agradable y burlesca. Pero el que apareciera una manada –sí, le digo manada porque NI IDEA EN ESTE MOMENTO de cómo llamarlo- de arañas de proporciones colosales, venenosas y asesinas, me había quitado todas las ganas de escapar por las mías. De hecho, me habían quitado hasta las ganas de respirar, de moverme, de actuar como un ser humano. En fin… lo bueno, es que el chico sí había sido lo suficientemente inteligente y perspicaz como para hacerle caso a su sentido de supervivencia y nos había sacado de este aprieto, a ambos. No tenía suficientes palabras para agradecerle. La verborrea que solté cuando ya estábamos más tranquilos era la prueba de ello. Por lo cual, hice lo único que se me ocurrió, y que consideré lo suficientemente elocuente y no muy personal para mostrarle mi agradecimiento. Lo abracé. Y qué bien se sentía.

Su cuerpo era duro, fibroso, y, a pesar de la ropa que portaba, se sentía muy frío. Casi tan frío como su piel, que había sentido hacía unos momentos atrás, cuando, haciendo uso de toda su galantería, me quitó los rastros de lágrimas que quedaban en mis mejillas. A todo esto, ahora mis mejillas están coloreadas horriblemente. ¿Qué, sienten que estoy hablando cosas sin sentido? Adivinen, ¡acaba de perseguirme una horda de mis peores pesadillas! Comprenderán que no estoy del todo sana mentalmente en estos momentos.

Cuando creí que el Sly ya estaría suficientemente incómodo con mi abuso de su espacio personal –no más allá de 4 segundos, vamos-, pensé en retirarme, pero ¡oh, sorpresa! Sentí sus brazos musculosos rodearme la espalda, y apretarme con firmeza contra su cuerpo al completo. Es más, sentí que su cabeza se deslizaba lo suficiente hasta quedar muy-muy cerca de mi cuello. Le escuché hablar, pero no entendí qué quiso decir, ya que me distraje terriblemente. Su respiración pausada, su aliento chocando con mi piel, se sintió como fuego en mi cuerpo, y me hizo casi perder la cabeza. Cuando iba a voltear la cabeza para preguntarle qué quería decir, me tomó de los hombros y me separó de él, mirándome fijamente. Lo miré casi con reproche, estaba muy cómoda abrazándolo. Me separé un paso más de él, y fijé mis ojos en los suyos. Tenía una mirada casi hambrienta, aunque, en estos momentos, no sabría decir de qué.
-¿Qué ocurre, Von Kaullen? Pareces… incómodo.- lo miré con un poco más de atención, intentando encontrar algo en él que me dijera qué ocurría.¿Te duele algo, estás herido?- comencé a preocuparme, ya que no había considerado en ningún momento que el chico pudiese haber sufrido algún percance. Le tomé el rostro con las manos, sintiendo su piel tirante y rígida, como si se estuviera conteniendo. -¿Hay alguna forma en la que pueda serte de utilidad?- murmuré luego de unos segundos.

Curiosa elección de palabras, pensé. Hasta ahora, había sido un completo estorbo. Pero la vaga esperanza de retribuirle, al menos un poco, al chico, hacía que dijera cualquier cosa. Y, básicamente, que estuviera dispuesta a cualquier cosa.

avatar
Marieth Raven

Femenino Mensajes : 481
Fecha de nacimiento : 13/10/1994
Edad : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Markus Von Kaullen el Sáb Sep 08, 2012 2:30 am

Las manos sobre sus hombros, aunque la habían apartado en principio, parecían por si mismas sostener el frágil cuerpo que tenía en frente a una distancia prudente, lo suficiente para que no se le escapara. Ya la había protegido de los profesores, de las arañas, del bosque mismo, pero poco caso tenía seguir fingiendo que la protegería de ese mismo. Él la deseaba, era un hecho. A su fino cuerpo, con sinuosas curvas, y con el aroma cautivador de una sangre, muy seguramente deliciosa, que lo estaba llamando de cada arteria, vena y capilar que se encontrara adentro de su figura.

Ah, la sangre joven. Dulce tentación, que lo había hecho muchas veces preguntarse que tan contraproducente era entrar en un colegio con un grupo de niños que lo tentaban todos los días. No era que el fuera particularmente anciano, de hecho, tenía un año o dos más que ella. Pero se sentía con un ligero pasar más largo por la vida, como si la rapidez de su cuerpo fuera también parte de la rapidez en la que su experiencia se había desarrollado. Y ahora estaba allí, en medio del bosque, con las manos de la chica sobre su rostro nublando todo atisbo de razón de su cabeza. Tal vez solo le daría una pequeña probada, para ver que tan buen material tenía aunque no dudaba de que una vez que consumiera solo un poco de esa droga terminaría adicto. Sin embargo olvidar que la chica era humana y que un día se acabaría su vida le hacía sentirse ofuscado, si fuera una máquina productora de sangre la poseería mil veces al día sin cansarse.

Bueno, mejor dejaba de llevar sus pensamientos por ese otro lado, pues ya no solo su sed de sangre se haría notoria. Sin decirle nada ni responderle, ante su terriblemente tentadora última pregunta apoyó un poco más la mejilla en una de sus manos, y luego sin quitarle la vista de encima giró unos grados el rostro hasta poder dar con sus labios sobre la palma de la misma. La jaló del brazo lentamente y con la mano izquierda de ella, en sus labios, le dio una lenta lamida observando los cambios en el rostro de la Ravenclaw. ¿Que haría? Salir corriendo probablemente, aunque había dicho que estaba dispuesta a hacer algo de utilidad, o al menos eso había entendido él.
-Le diría lo que quiero... Pero con una condición.- señaló luego de unos segundos de masoquismo disfrutando del aroma de la sangre que tenía tan cerca pero solo ayudado por su afilada lengua que iba recorriendo con lentitud el largo de los dedos de la pequeña mano.

Suspiró suavemente soplando sobre la piel húmeda, sin soltar su agarre de la muñeca para que no se le escapara y luego de besar la punta de cada dedo volvió a hablar. La sangre en esos puntos terminales llegaba sin duda rápido y lo estaba comenzando a marear el deseo de hacerle una pequeña grieta a la fina piel para que le dejara probar las delicias que guardaba dentro.
-Hará lo que pida sin quejarse ni negarse...- sentenció finalmente dejando descansar su mano de su lento y fugaz ataque. Estaba cansado, pero en un sentido que poco se entendía. Era un sopor que le estaba oprimiendo el cuerpo y haciendo que sus ojos destellaran por el hambre. Mantuvo su muñeca sostenida ya debajo y se relamió los labios en un gesto puramente hormonal mientras la recorría con la mirada como si se tratara de una obra de arte en exposición en una lujosa tienda.

-¿Qué dice? Marieth Raven- deletreó su nombre finamente calculando usar el tono adecuado y seductor en la voz, la verdad era que aunque disfrutaba de que se negaran, por la adrenalina que se sentía en la sangre, sin duda el plato era delicioso cuando lo podía tomar con calma. Y si le otorgaba el permiso que estaba rogando, entonces había una añorable posibilidad de que se repitiera como un juevo secreto. Ya estaba comenzando a imaginar como sería alimentarse de ella en diferentes lugares, posiciones y demáses. Pero se estaba adelantando a los hechos, así que espero con toda la calma que podía mientras le liberaba la muñeca y con dicha mano jugueteaba inquieto con un mechón de su cabello sin quitarle la vista de águila de encima a la chica. Su varita estaba en su otra mano iluminando la escena, sabiendo que no iba a atacarla antes de tiempo. No tenía sentido intentar tomarla si no estaba consciente.
avatar
Markus Von Kaullen

Masculino Mensajes : 103
Fecha de nacimiento : 02/04/1994
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Marieth Raven el Sáb Sep 08, 2012 4:30 am

"¿Alóooooo? ¿Sentido Común, estás por ahí?... Probando, probando, ¿funciona esto?..."

Estaba atrapada. Y no, en este minuto no estoy precisamente quejándome por ello. Tenía la leve, ligerísima, increíblemente superflua idea de que me gustaba la manera en que Von Kaullen estaba mirándome. Más que eso, la manera en que su toque, esas manos tan poderosas, pero que no se sentían tan pesadas en mis hombros, me sostenían, como si fueran mi único soporte en ese minuto -y vaya que lo eran, sentía mis piernas volverse gelatina con el escrutinio que el chico mantenía sobre mí-. Oh, sí. El Sly frente mío tenía algo sumamente atrayente, aunque aún no me decidía si era la cara bonita, el porte aristocrático, el cuerpo de infarto o... la actitud. Todo él era una tentación, y debía resistirme. Sólo que... no estaba segura de querer. "Maldita cría hormonal", me gritó mi consciencia. Bajé la cabeza internamente, avergonzada.

Sentí mi corazón saltarse más de un latido cuando Von Kaullen movió su rostro lo suficiente como parecer que se apoyaba en una de mis manos, ladeando ligeramente la cabeza. Luego, cuando aún no salía de la estupefacción que ese movimiento tan delicado había provocado en mí, el muchacho deslizó con una lentitud casi tortuosa la cara sobre mi mano -la izquierda, la derecha, ni idea, ¿a qué lado estoy mirando? Ra Misericordioso...-, hasta que sus labios hicieron contacto con mi piel. Mis mejillas se colorearon furiosamente, lo sé por el sofoco instantáneo que sentí en todo mi rostro. Por Merlín, ¿podía evidenciar más que me gustaba aquello? ¿Podría esto ponerse peor...?

Oh, sí. Y de qué manera.

Como si su boca no hubiese puesto mi sangre a correr de manera escandalosa por mi cuerpo, me jaló más cerca del suyo, y fue ahí cuando sentí su lengua, esa inteligente e irónica lengua, moverse con lentitud sobre mis dedos. Creo que mis rodillas temblaron -por Ra, menos mal aún me sostiene-, y entreabrí la boca de la impresión. Mi cabeza era un caos. Era la cosa más erótica que me había pasado en la vida. Hasta ahora, claro.

En medio de mi torbellino interior, escuché vagamente la pregunta del muchacho.
-¿Una condición? ¿Cuál?- susurré, lo más alto que pude, intentando no evidenciar tan claramente el temblor de mi voz, o la pesada respiración que estaba intentando calmar en aquel minuto. Esa lengua, por Merlín. Tan habilidosa, y no sólo para hablar... los dedos me picaban de anticipación, al sentirla en cada uno de ellos, y, posteriormente, sentir su boca otra vez, a la vez que depositaba ligeros besos en ellos. Sentí una corriente eléctrica corretear alegremente por mi espina dorsal, y detenerse en un lugar muy privado como para pensarlo aún. Por Circe, como siguiera haciendo eso, me mataría de un infarto, sufriría de combustión espontánea o... saltaría sobre él y a la m*erda el mundo. "¡CÁLMATE, MALDITA SEA!", me gritó nuevamente mi consciencia. "Ya sé, ya sé", me atreví a responderle. Su siguiente pregunta hizo que unas locas, indecentes y nada decorosas imágenes aparecieran en mi cabeza, sonrojándome aún más, si cabe, de lo que ya estaba. Mi nombre en su boca sonaba glorioso, y pensé que, ya en este punto, a estas horas, y con estas estúpidas, hormonales, y avergonzantes ganas de empujar los límites de la cordura y tentar al destino, no podía dar marcha atrás. Corrijo, no QUERÍA dar marcha atrás. Tómame, maldita sea.

Hice acopio de todo mi valor -adiós sanidad mental, te extrañaré... algún día- aprovechando que me soltaba la muñeca, me alejé un paso, inhalé profundamente, y lo siguiente que salió de mi boca -que por fin ocupaba para hablar, y no sólo para babear-, selló por completo mi destino esa noche.


-Acepto-.
avatar
Marieth Raven

Femenino Mensajes : 481
Fecha de nacimiento : 13/10/1994
Edad : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Markus Von Kaullen el Sáb Sep 08, 2012 2:51 pm

Había sido más fácil de lo esperado. Se alegró al comprobar que no había perdido aun el toque. No sabía si habían sido sus palabras, o el hábil trabajo con su lengua, lo que había logrado convencer a la chica, pero podía sentir desde su posición la sangre bailando en ella como si estuviera cantando para decirle que si a sus peticiones más oscuras. De hecho, lo supo en el momento en que ella preguntó cual era la condición y luego de revelarsela la sonrisa poco sana comenzó a formarse en su rostro.

¿La tenía? Oh, esperaba que si. Porque aunque la respuesta fuera negativa pensaba tomarla esa misma noche aunque le costara horas y fuerza sobrehumana acallar los gritos. Agradeció entonces no ser un simple humano mientras ella se alejaba un paso. ¿Se negaría? La pregunta a si mismo le obligó a fruncir el ceño con molestia, no importaba si corría para esconderse, él la encontraría, sobretodo porque el aroma que caracterizaba su sangre. Luego al escuchar esa clara respuesta su expresión volvió a suavizarse y la sonrisa de haber salido victorioso se le prendó de los labios. Perfecto. Hasta con algo de bondad podría dejar que ella también disfrutara el momento. Se acercó nuevamente lo que se habían distanciado y se inclinó sobre el pequeño cuerpo hasta alcanzar la altura de sus ojos con los azulinos suyos.
-Hacer de iluminación me quita movilidad...- susurró con molestia, pero sin dejar de sonreír. Y luego siguió bajando hasta quedar en la posición justa para tomarla en brazos, estilo princesa.

-Te diré lo que quiero de ti, cuando lleguemos.- sentenció empezando a moverse con rapidez, causa de la ansiedad que sentía y la sed que le estaba quemando por dentro. Sin embargo, no podía negar que la sed no era lo único que lo aquejaba. Pues desde esa posición podía vislumbrar la forma clara de las curvas superiores de la señorita y se relamió los labios lentamente mientras iban en contra del viento. Aun con su instinto vampírico y la sed de sangre, había otro deseo animal que se apoderaba de él y que requería también tratamiento. Rió con suavidad cuando llegaron al claro del bosque y la luz de su varita se apagó, ahí si podría disfrutar y había un lago de tamaño mediano que reflejaba la luna creciente en el cielo. Dejó a la niña con cuidado en el piso y se apartó un paso para quitarse la capa, luego también el sweater, además la corbata verde y plateada que tenía que llevar mientras hacía de prefecto y buen ejemplo.

Sonrió ante la idea y la observó en silencio unos segundos mientras se desabotonaba a la altura del cuello la camisa, dejando ver parte de su torso firme y sin vello. Si iba a estar de cacería no necesitaba tantas formalidades. Su vista volvió a apoderarse de los ojos de ella y sintiendo la garganta seca
-Bien, como prometí. La condición es simple... No dirá nada de lo que ocurra hoy...- si es que la dejaba viva claro, comenzó con su corto discurso porque ya no se lograba contener en deseos. -Y quiero que se entregue a mí... Completa.- Ah, había sonado delicioso. Y la tensión le estaba recorriendo cada músculo de su enfermo cuerpo. Le extendió la mano esperando que aceptara la invitación. Solo espero un segundo y luego la jaló contra él, ya bastaba de detalles sin importancia, por algo había aprendido hechizos para hacer que sus víctimas perdieran la memoria. Y sinceramente, necesitaba al menos un adelanto o iba a estallar de maneras poco agraciadas. -Es difícil contenerse con usted cerca...- le siseó en el oído y luego de un segundo comenzó una línea de besos desde ese punto.

Pero, el cabello le estaba molestando, así que lo tomó con su mano libre, envolviendolo entre sus dedos y obligándola a alzar la vista le dedicó una sonrisa antes de irse contra sus fina boca, al parecer, primero iría la sed carnal que sentía. Y le consumió los labios con movimientos de experto y cuidando de no hacerle tanto daño cada vez que su boca parecía succionarla. Dentro de él, sin duda, estaba combatiendo con las ansias de sangre así que su colmillo más afilado terminó pinchando el labio inferior de la señorita, y por la sorpresa de sentir el aroma tan cerca se detuvo de golpe.

Tomó su barbilla entre su mano libre, ya no le era suficiente jalarla del cabello y la hizo levantar el rostro de su víctima a la luz de la luna. Si sus orbes no fueran dos océanos, seguro se hubieran manchado de carmín, nublados por el antojo y apetito que ya habían llegado a su límite.
-Ah... Todo es tu culpa...- se olvidó de su tono siempre formal negando con la cabeza antes de su lengua, lentamente se acercara a quitar esa gloriosa gota rubí que se había posado en su rosado labio. El solo probarlo le hizo olvidar que estaba conteniéndose, y tuvo que cerrar los ojos un segundo para disfrutar al máximo esa sensación. ¿Quién podría culparlo de volverse un animal si con una gota de ese líquido ya se estaba volviendo adicto?
avatar
Markus Von Kaullen

Masculino Mensajes : 103
Fecha de nacimiento : 02/04/1994
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Marieth Raven el Sáb Sep 08, 2012 5:23 pm

Sin duda alguna, esto era lo más impulsiva que había actuado en años. Cuando quise darme cuenta de que lo que había dicho era una temeridad, y negarme a la petición, me vi impedida por la cercanía del Sly, sus ojos oceánicos y profundos y su sonrisa arrebatadora. Por Merlín, debía ser ilegal ser tan jodidamente sensual.

Su comentario de la iluminación me hizo sonreír ligeramente, aunque me pregunté en un minuto a qué se referiría con movilidad. No tuve mucho tiempo para dilucidarlo, puesto que en un santiamén, me tomó en brazos, galantemente.
-E-Espera, Von Kaullen, ¿a dónde me llevas?- murmuré algo asustada, tantos cambios de actitudes me hacían desconfiar, pero, vamos, yo misma me había metido en las patas del thestral o como fuera el refrán. Pude haberme negado desde un principio, salir corriendo hacia mi habitación, y aceptar el castigo de andar a deshoras rondando por el castillo un día que no me tocaba patrullar. Seguro no hubiera pasado más allá de lavar con mi cepillo de dientes los calderos de Pociones... pero poco me ayudaría pensar en eso ahora. A lo hecho, pecho, decían los muggles en mi barrio.

"¿Qué es lo que planeas, Von Kaullen?", pensé mientras sentía al chico avanzar con celeridad hacia lo que supuse sería un lugar más... amigable, para lo que quería hacer. Sin que le hiciera la pregunta en voz alta, me contestó, con ese típico tonito suyo de superioridad. "¿Lo que quiere de mí?". Me sonrojé ligeramente. Una idea muuuuuy descabellada comenzaba a hacerse presente en mis pensamientos, pero decidí acallarla, o mi cuerpo delator daría sus mensajes antes de tiempo. Sentí que el Sly se detenía y miré alrededor. ¿El claro del bosque? Vaya, eso fue rápido. El claro no estaba muy cerca de la entrada, que yo supiera. En fin...

Von Kaullen me bajó con suavidad, y aproveché de estirar un poco las piernas, dando un par de pasos hacia el lago. El viaje había sido corto, pero mi cuerpo no funcionaba con normalidad, y qué decir de mi mente... esa hace tiempo ya que había decidido darse un descanso y dejarme sola, en la sección hormonas a reventar, sin ningún tipo de aviso. Agité la cabeza con decisión, dispuesta a enfrentar al chico y saber de una vez por todas cuáles eran las cartas que estábamos jugando. Me giré con valentía y... la perdí por completo, en un segundo.

El chico se estaba quitando la ropa. SE-ESTABA-DESNUDANDO-FRENTE-MÍO. Mi lado hormonal se echó a llorar de la alegría, alabando a Ra, Seth, Isis, Horus y al panteón completo de los Dioses Egipcios por el espectáculo, alegando que no había sido tan buena chica como para merecer ese dulce regalo salido de lo más tierno de sus magnánimos corazones. Sin embargo, y porque aún no perdía la esperanza en mí -no totalmente, vamos-, mi lado serio tomó el control en un milisegundo y me permitió la lucidez suficiente como para soltar un, por cierto, muy idiota:
-¿Q-Q-Qu-ué es-t-ttás hac-cien-d-do, V-Von Kau-u-llen?-. La boca se me secó en ese minuto, mientras intentaba decidirme si le tiraba la ropa a la cabeza para que se vistiera... o me le tiraba yo. La visión de su pecho lampiño, hizo que mi cuerpo se encendiera, de tal modo que estaba casi agradecida de que se le hubiera ocurrido venir a un lugar que tuviera agua suficiente como para permitirnos un baño...

Su voz se hizo presente otra vez, dándome las respuestas que quería oír. Ok, parecía sensato. No decir nada. "¿Nada de qué?", eculubró mi consciencia, algo recelosa. Y oh, la línea siguiente. "Ahá", me dijo mi consciencia nuevamente. "Te quiere a ti... un minuto, ¡¿TE QUIERE A TI?! ¡¡¿COMPLETA?!!". Abrí la boca con estupefacción. Tartamudeé, como sólo yo podía hacerlo.
-Q-Qu-Qu-- ¿Qué tú qué? ¿Me-Me quieres a mí?- extendió su mano, y mientras me decidía si tomarla o no, me jaló contra él, después de todo, no estábamos tan separados. Se acercó a mi oído, y sentí su cálido aliento chocar con mi piel, mientras murmuraba. Cerré los ojos, y solté un ligero y absolutamente delator gemido cuando sentí su boca contra mi lóbulo. Maldita sea, estaba perdida. Perdida en el abrasador infierno que era Markus Von Kaullen.

Como si no fuese suficiente, sus largos dedos se enredaron en mi cabello, obligándome a mirarle a la cara, ya que era por mucho más alto que yo. Su sonrisa volvió a deslumbrarme, antes de que su boca chocara con la mía en una danza sensual. Oh, Ra Misericordioso. Quién diría que sería este chico el primer beso "oficial" que daba. Maldita sea, se movía tan bien sobre mis labios que me pregunté quién le había enseñado tales técnicas, y me sentí absolutamente celosa. Demonios. ¿Esto debía sentirse así de bien, no? ¿Qué había hecho para merecer este tipo de tratos, de uno de los más atractivos -sino, EL más atractivo- de los chicos del colegio?

En un movimiento inesperado, sentí una molestia en mi labio inferior, y gemí ante ello. Sus labios abandonaron los míos, y me sorprendí acercándome ligeramente, buscando nuevamente ese sabor y fogocidad que su boca había dejado en mí.
-E-Espera... no te vayas...- susurré en un arranque de locura. Me levantó la cara, mirándome con ferocidad, mientras su boca emitía una queja contra mí. "¿Mi culpa? ¡Eres tú el que casi me violó la boca!" quise gritarle, pero no hubiese sido prudente. Además, tampoco era una violación si la otra parte daba su consenso...

Se acercó a mí otra vez, y mi boca se abrió ansiosa de retomar el contacto. Pero no sucedió, puesto que fue su lengua en mi labio inferior el único contacto que tuvimos. Lento, pausado, y calculado. Cerró sus ojos, y no pude evitar lanzarme sobre él, buscando su boca nuevamente. Me puse de puntillas, levanté mis brazos, intentando alcanzar su cabello con mis manos, y enterrando mis dedos en esa cabellera suave y sedosa.
-¿Qué-me-hiciste-Von-Kaullen?- murmuré entre besos, deseando con todas mis fuerzas que aquello no acabara nunca.

Ah, maldito cuerpo delator, mis mejillas ardían y sentía algo de calor. No, no era sólo sentir "algo" de calor. Estaba sofocándome. En medio del asalto, bajé una de mis manos y desabotoné los únicos dos botones que mantenían cerrada mi capa, dejándola caer con un ruido sordo en el suelo a nuestro alrededor. Sentí mi piel erizarse ligeramente por el cambio de temperatura, pero no me importó realmente. Sólo quería tenerlo a él, contra mí, sobre mí, en mí... en todas partes. Ahora.

Me separé de su boca con renuencia, deslizando ambas manos por su torso, desabotonando sin pudor la camisa, sintiendo su cuerpo algo más cálido, hasta que las detuve en sus trabajados pectorales. Miré mis manos con temor, viéndolas temblar ligeramente, sin saber realmente qué hacer. Mi cuerpo estaba por sufrir una combustión espontánea de lo acalorada que estaba... y no precisamente por el clima. Lo cual me dio una idea. Miré al chico con timidez, y retiré mis manos de su cuerpo, suavemente. Tomé uno de los tirantes de mi camiseta, y lo deslicé con calma por mi hombro, haciendo que cayera en un movimiento sereno de él. Giré la cabeza un momento, mirando hacia el lago, intentando ver si había algún mirón por ahí, aunque, en realidad, era sólo una táctica para buscar algo de valor para lo que quería hacer. La pregunta... más bien, la condición que Von Kaullen me había expuesto estalló en mi cabeza. ¿Diría que sí? Mi cuerpo había hablado. Mi cabeza no quería emitir comentario, porque sabía cuál era la respuesta. Miré de nuevo al Sly, y le sonreí, buscando entereza de la nada. Tomé la camisa que aún no se quitaba, esa que había abierto hacía unos momentos, y tiré de ella mientras caminaba de espaldas hacia el lago, haciendo que él, por inercia, siguiese mis pasos. Lo llevé hasta el borde del lago, y, deslizando mis dedos ahora por sus abdominales de infarto, subiendo y subiendo, hasta que posé cada una de mis manos en sus hombros, saqué su camisa. Me sonrojé furiosamente, maldita inexperiencia.


-Querías una respuesta, ¿no? A tu condición, quiero decir...- tomé sus manos y las puse en el borde de mi camiseta, intentando que entendiera el mensaje, no tenía el valor suficiente para decirle que sí. -Aquí la tienes... ven conmigo- me mordí el labio inferior, nerviosa. Esperaba no arrepentirme luego de lo que estaba haciendo.
avatar
Marieth Raven

Femenino Mensajes : 481
Fecha de nacimiento : 13/10/1994
Edad : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Markus Von Kaullen el Dom Sep 09, 2012 1:06 am

¿Sus tartamudeos eran música? No probablemente, pero el nerviosismo en ella no hacía más que aumentar en él el anhelo de probarla mientras escuchaba su voz diciendo cosas de mayor interés. Algunas cuantas frases sucias y sonidos no aptos para menores se le vinieron con rapidez a la cabeza mientras seguía sonriendo y aligerando su ropa. Respondió con la mayor calma posible a pesar de sus propias ansias. -Estoy poniéndome cómodo.- la simpleza de su propia respuesta la pareció bien y luego prosiguió diciéndole las condiciones del trato.

Y asintió como autómata con una sonrisa burlona en el rostro, ¿Qué acaso ella no notaba cuanto la estaba deseando desde que la había visto en la torre? Ah, había que enseñarle una lección a esa señorita. Y como le iba a gustar enseñarle cosas de ahora en adelante, se dijo mientras saboreaba la piel y sin más tardanza los labios de la chica. Su gemido en forma de queja por la herida que le había provocado, solo había logrado que el capricho por poseerla en más de un sentido se hiciera mayor y notoriamente necesario. Estaba con la mente nublada pensando en si devorarla ahora con tortuosa lentitud o con rapidez.

Y ella parecía ya requerirlo de nuevo pues fue la primera en acercarse. Como buen caballero no iba a dejarla con las ansias que muy probablemente estaría ella también sintiendo. Llegados a cierto punto dudaba poder detenerse, por eso solo había probado una gota de esa adictiva droga que era su sangre, la había mantenido en su boca unos segundos y luego lentamente había tragado la saliva que contenía el dulce sabor. Abrió los ojos algo sorprendido al sentirla lanzándose sobre él, pero no se alejó ni un paso y cuando su boca se le ofreció tan tentadoramente incluso la ayudó bajando su rostro y abrazándola de la cintura para ayudarla a elevarse. Succionó sus labios tentadores con cada toque de los suyos, probando cada vez un poco más del líquido que llevaban dentro, pero la herida en ese punto ya estaba pronta a dejar de sangrar, más con los cuidados de sus labios expertos y sonrió perversamente ante su pregunta.
-¿Hacerte yo?... Nada.- susurró comiéndole los labios, literalmente. Ver sus mejillas en rojo vivo le hizo recordar la sangre que llevaba dentro, aún más que antes, pero se negaba a probarla de puntos tan visibles, sobretodo si tenía que arruinar esa perfecto y ovalado rostro solo por satisfacerse, ya podría tomar del preciado manjar de otros lugares más discretos.

-Quiero devorarte...- la voz le salió un poco más ronca de lo esperado, y ella se separó. Iba a reclamar pero entonces la vio comenzando a acariciar su casi siempre frío cuerpo, que justamente ahora daba la impresión de estar al menos tibio por el contacto con la piel caliente de ella. Pero, las sorpresas que tenía para él la señorita estaban apenas comenzando, vio como dejaba caer uno de sus tirantes haciendolo fijarse en que no llevaba nada debajo de esa camiseta. Lo podía notar por los botones en medio de sus prominentes pechos que probablemente por el frío o la excitación ya estaban comenzando a despertar. Se relamió los labios, no, no sólo era sed de sangre lo que tenía.

Y estaba por preguntarle a ella que tanto le había hecho a él para desearla de ese modo, pero en vez de eso, con una ceja en alto se dejó guiar por sus pequeñas manos, viendo que lo llevaba a la orilla del lago. Agua, frío, humedad... Oh, sonaba terriblemente tentador, aunque solo retrasarían el momento en que se daría un banquete. Sin embargo, en su mente, comenzaba a meditar que por esta vez no le importaba dejar unos minutos más de juego, sin duda con lo poco que había probado ya sabía que el material que encontraría no iba a decepcionarlo. Podía sentir sus manos cálidas sobre sus hombros mientras le quitaba finalmente la camisa, el sólo se mantuvo de pie frente a ella, lo suficientemente tranquilo para dejarla hacer sin impedirle ni un movimiento. No le molestaba la brisa fresca sobre la piel, después de todo su estado era el de una especie de muerto viviente.

Pero se estaba comportando como todo un adolescente mientras expectante la miraba y escuchaba hablar. Claro, ella creí que la quería solo en el sentido físico. Lo mejor era que no se negaba. Y para no ser un hipócrita tenía que aceptar que su líbido, si es que así le podía llamar, estaba en aumento. Es que el fino trato de la chica lo estaba desconcentrando a cada segundo. Y encima se mordía el labio haciendo nuevamente que la sangre corriera por la carnosa parte. La sostuvo de las caderas, donde ella había ubicado sus firmes manos y se inclinó contra ella para dar una lenta lamida a todo su labio y un poco más abajo, no iba a dejar que por descuido perdieran algo de ese postre que tenía, literalmente en bandeja.
-Espero que no te arrepientas...- susurró sonriente mientras se volvía a elevar, y con cuidado de no asustarla. Si, a veces recordaba ser un caballero. Comenzó a levantar la camiseta lentamente, torturándose a si mismo con el deseo que le estaba recorriendo el cuerpo. Quería tomar su sangre, pero también quería tomarla a ella. Poseerla, saborearla, devorarla y tantos otros sinónimos que no se dedicó a rebuscar en su cabeza para no perderse nada de la diversión.

Pronto tuvo sus turgentes pechos a la vista y se relamió los labios con mayor descaro si era posible.
-... Perfecta- concedió a modo de cumplido. Y le dedicó una ligera sonrisa antes de lanzar la prenda que acababa de quitarle hacia atrás. No iba a dejar que se arrepintiese ahora. Antes de que ella pudiera negarse u ocultarse de su vista se agachó frente a ella para depositar suaves besos sobre la parte superior de sus senos, utilizando luego sus dedos de experto para explorar esa parte de su cuerpo y sentirlos mejor. Forma perfecta, peso justo, le llenaban las manos y podía sentir en las palmas que ya estaban florecidos en medio de manera tan exquisita qué le estaban por mandar toda la cordura, que nunca había tenido, a Azkabán.

No, ya no quería esperar mucho más. Así que procedió con lentitud a soltar su delantera. Luego aprovechó de desabrocharse el pantalón mientras se deleitaba con la vista que tenía en frente. Aunque su piel no estuviera caliente, su mente si estaba ardiendo, así que sería mejor ayudarse en el lago. Tal vez a ir un poco más lento de lo que había querido en principio. Todo fuera por su disfrute. Cuando ya tuvo el cinto abierto lo dejó resbalar por sus piernas y se quitó los zapatos quedando solo en calcetines y unos simples bóxers negros que dejaban poco a la imaginación cierta parte de su anatomía que aún cuando estaba medio muerto, podía revivir en momentos como ese.

-¿Te ayudo?- preguntó con sorna acercando a la chica contra su cuerpo para que chocaran torso con torso, se quedó unos segundos disfrutando de la sensación mientras la miraba hacia abajo y una de sus manos se acercó rauda al borde del pantalón de la chica buscando quitar lo que le impedía sentirla más cerca. Acarició sus hombros desnudos con la otra mano, notando que había una marca en el derecho y se inclinó sobre ella para observar por unos segundos, una pantera negra que lo miraba con ojos de plata, esta chica parecía más interesante a cada segundo.

-Qué traviesa señorita...- susurró recorriendo con la lengua la figura del animal en el hombro de la que era ahora su presa y futura víctima. Volvió a acercarse a su rostro luego para tomar su boca, alzándola con un brazo por la cintura para no quebrarse la espalda, y luego de darle un lento beso volvió a romperle el labio para alcanzar un poco más de su elíxir. Esta vez, cuidando de no enterrarle los colmillos dejó entrar a su lengua en la cavidad de la chica, recorriéndola a gusto mientras se iban mezclando sus alientos y fluídos con la sangre que emanaba del labio herido con cada choque de su diente. Llegó tan a fondo como pudo y cuando se, técnicamente, sació la dejó ir para terminar de quitarle la ropa. -¿Seguimos?- preguntó sonriendo divertido, este juego se estaba volviendo más prometedor de lo esperado y ella no parecía de momento haber notado que su interés carnal iba mezclando con las ganas de drenarle el cuerpo.
avatar
Markus Von Kaullen

Masculino Mensajes : 103
Fecha de nacimiento : 02/04/1994
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Marieth Raven el Mar Sep 11, 2012 11:30 am

No era capaz de poner un pensamiento coherente en mi cabeza, una palabra sabia en mi boca, o un toque restrictivo en mis manos. Nada tenía sentido en ese minuto. Sólo era capaz de responder con hambre y necesidad la danza hipnótica que los labios del Sly ejecutaban en mi boca. Su cuerpo se sentía fibroso bajo mis manos, además de cálido, sus movimientos precisos y avasallantes, tan conocedores de lo que hacía, que en un momento me llegué a preguntar qué estaría pensando el chico. ¿Qué quería en limpio de todo esto? "Quiero devorarte", me dijo con una voz tan baja que me hizo estremecer. El calor comenzaba a aumentar, y los límites debían ser transgredidos, ya.

El Sly mantenía sus manos en mis caderas, obediente. Sentí su agarre afianzarse, mientras su cara se acercaba a la mía y me daba una lamida en el labio inferior. Sentía mi boca al completo entumecerse ante tan avasallador ataque, deleitándome en demasía con la situación actual. Solté un gemido por lo bajo. Oh, mi madre me mataría si me viera comportarme de esta manera... Aunque, claaro, no tuve mucho tiempo para razonar, si es que lo hacía. Von Kaullen y su agraciada boca me hablaban, y yo sólo tuve fuerzas para morderme el labio y soltar un tímido:
-No hagas que me arrepienta-. Oh, por Ra. ¿Cómo podría siquiera pensar en arrepentirme? Era casi un sueño hecho realidad. Estoy temiendo despertar en algún punto y encontrarme enredada en las sábanas de mi cama, ofuscada e insatisfecha. No, por favor...

Von Kaullen fue quitándome la camiseta, en un torturante y lento movimiento, hasta dejarme el torso descubierto. Tan sólo bastó un segundo de exposición y vi cómo su lengua hacía aparición en medio de sus labios, que estaban curvados en una descarada sonrisa. Intenté cubrir mi pecho con los brazos, pero no me lo permitió, ya que en un rápido movimiento, arrojó mi camiseta y se inclinó para dedicarme una nueva forma de tortura. Su cálida boca atacaba con delicadeza y sin piedad el inicio de mis senos, y sólo atiné a jugar con su cabellera y a depositarle un ligero beso en la coronilla, mientras me estremecía de anticipación. Boca, lengua, piel, calor. Una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo entero, deteniéndose justo en el centro de mi bajo vientre. Gemí, demasado fuerte para mi gusto, y sentí una ola de rubor extenderse por mis mejillas. Me encontré deseando, en un rincón muy oscuro y secreto de mi corazón, que esto no fuese cosa de sólo una noche. Pero, incluso en ese minuto, me sonaba a que era mucho pedir.

El chico se separó de mí, y dirigió sus manos al borde de sus pantalones, procediendo a desabrochárselos. Oh, Merlín. Esto ya era en serio. Mi labio inferior comenzó a temblar, y lo mordí con un poco de fuerza, tratando de calmarme. Mi cuerpo ardía y mis ojos querían salírseme de las cuencas. Tan pronto desabrochó el botón, dejó que los pantalones cayeran por su peso al piso, y se quitó rápidamente éstos y sus zapatos, quedando en calcetines y su ropa interior. Joder, eran bóxers. Y negros. Y le sentaban de infarto. Apreté mis puños con fuerza, los dedos me picaban de ganas de tocarlo en todas partes y detenerme sobre su ropa en particular. Tranquila, muchacha, tranquila.

Nuestros cuerpos colisionaron, y sentí que encajaban de manera perfecta. Torso contra torso. Blando contra rígido. Cerré los ojos y disfruté del contacto. Sus manos se movieron en distintas direcciones, una sobre mi hombro, y la otra en el borde de mi pantalón. Pronto sentí su lengua sobre mi tatuaje, aquel que me hicieron a los 13 años. Gemí, audiblemente.
-Es... es mi animal protector- dije casi sin aire, dando una respuesta que no me habían pedido. -Astuta, Inteligente y Ferozmente Independiente...- recité de memoria, pero no dije más cuando el chico volvió a asaltarme la boca, con fuerza, en una caricia demasiado brusca, y sentí un sabor metálico en mis papilas gustativas. -Ouch- murmuré. Frunciendo el ceño, miré a Von Kaullen. -Cuidado, Viborita. Cualquiera diría que la sangre te excita- susurré antes de lanzarme de nuevo hacia la boca llena de ambrosía del muchacho, sin ponerle mucha atención a lo que decía.

Por Ra, jamás me había sentido de esta manera. Nunca había deseado tanto a alguien como deseaba al Sly frente mío. Temía hacer un movimiento en falso, y que todo acabara tan rápido como había empezado. Moví mi cabeza con fuerza, y busqué concentrarme en otra cosa. Pronto lo encontré.
-No querrás que me detenga ahora, supongo- le dediqué una malévola sonrisa, y posicioné una de mis manos sobre la que él tenía en el borde de mi pantalón. Llegados a este punto, sólo se podía ir hacia delante. Esbocé una pequeña sonrisa y tiré del borde hacia abajo. Rápidamente, el pantalón cayó a mis pies, y lo pateé lejos, al igual que las zapatillas de descanso que estaba usando. Con los pulgares de mis pies, enganché el borde de sus calcetines y los tiré hacia abajo, para quitarlos. El muchacho entendió, puesto que movió los pies, ayudándome en mi propósito, hasta que ambas piezas de tela estuvieron fuera, junto a su pantalón. Ahora, ambos estábamos sólo con la ropa interior. -Listo, ya estamos parejos.- le sonreí nuevamente y lo tomé de la mano, tirando de ella para que nos introdujéramos en el agua.

Recién había dado un par de pasos al agua, cuando una pequeña alarmita comenzó a sonar en mi cabeza. Algo insignificante, como el hecho de que no sabía nadar, por ejemplo. El frío del lago contrastaba enormemente con el calor de mi cuerpo, y las reacciones no se hicieron esperar. Los dientes comenzaron a casteñetearme ligeramente, y me obligué a cerrar la boca, ocultando la evidencia. No era algo muy sexy que digamos.
Volteé a mirar al chico, nerviosa. Él aún mantenía la inquietante sonrisa, y me acerqué a besarlo, con timidez. Capturé su labio inferior, dándole un mordisco juguetón. Fui dando pasos hacia atrás, sin soltar su boca, obligándolo a seguirme, hasta que el agua me cubrió hasta la cintura. Rompí el beso de forma brusca, y miré hacia abajo, ya no pudiendo ignorar el bulto que chocaba contra mi vientre. Se sentía muy endurecido. Los dedos volvían a picarme de anticipación y deseos de comprobar mi impresión. Así que, con toda la calma que permitía mi inexperiencia, hundí la mano en el espacio que había entre nosotros, y toqué su prominente bulto, por sobre el bóxer. Estaba durísimo, además de tener un tamaño considerable, mis manos eran muy pequeñas para cubrirlo todo. Enfoqué la vista en el chico, buscando alguna queja o descontento, pero no hallé ninguna. Por lo tanto, comencé un delicado y deliberado movimiento, de arriba abajo. Aumenté un poco el tacto, dejándome llevar por la situación. Mi bajo vientre comenzaba a despertarse, y con un ligero estremecimiento, me pidió más contacto. ¿Y quién era yo para impedírselo?
Me estiré todo lo que quieron mis piernas y, con mi otro brazo, -y un pequeño salto de por medio, vamos-, me colgué del cuello del chico, elevé las piernas y las enredé en sus caderas. Ahora estábamos más cerca que nunca. Me acomodé lo suficiente como para que mi centro quedara muy cerca de su bulto, y nuestros cuerpos se rozaran con tranquilidad, sin prisas. Jadeé, y moví mis caderas buscando más fricción. Estaba perdiendo la cabeza.
-Von Kaullen...- solté, jadeante, besándolo desaforadamente, y ahogando un gemido en su boca. Maldito Sly... eres mi droga.
avatar
Marieth Raven

Femenino Mensajes : 481
Fecha de nacimiento : 13/10/1994
Edad : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Markus Von Kaullen el Mar Sep 11, 2012 9:52 pm

Pudo comprobar rápidamente que era sensible, es decir, ya lo había notado algo antes, pero ese nuevo y vibrante sonido, escapando de su juvenil garganta no hizo más que aumentar la excitación que estaba sintiendo el chico. Si, podía estar muerto a medias, en un estado que no era ni lo uno ni lo otro, pero, habían partes de él qué para su suerte parecían seguir vivas y qué deseosas estaban de probar lo que la chica le estaba ofreciendo casi en bandeja de plata, sin duda no podía detenerse en esos momentos.

Estaba disfrutando de su piel marcada y ella habló, podía notar el sofoco en sus palabras pero no la interrumpió. Escuchaba cada palabra, aunque el tema no era de su particular interés, pues no solía interesarse realmente en los demás, intentó parecer que la había escuchado. ¿Así que tenía a una pantera de protectora? Bueno, si era una felina sin duda le agradaba, aunque no dudaba de que su tigre fuera más fuerte. Se sobresaltó un segundo cuando la escuchó mencionar que la sangre le excitaba. ¿Qué no era obvio? Estaba por devorarla por completo por el solo hecho de querer su sangre en particular. Sonrió malicioso respondiendo a su beso.
-No tienes idea, niña...- ella parecía no comprender cuánto le estimulaba el olor de la sangre a través de la piel, más si se estaba mezclando con fogosos ósculos, pero era mejor así o la animación de ella pasaría al terror.

Rió de buena gana al escuchar que ella tampoco quería detenerse o al menos eso le daba a entender, y así fue como la vio quitarse el pantalón y recorrió sus finas y bien torneadas piernas con la vista. Por alguna razón se sentía incitado a probar la sangre que corría también en esos puntos, aunque sería más difìcil acceder a los vasos sanguíneos que estuvieran en el camino. Alzó una ceja al ver que pensaba jalarle de manera bastante poco ortodoxa los calcetines, pero se dejó hacer e incluso le ayudò con cortos movimientos a que lograra su cometido.
-Sólo por esta vez te dejaré creer que estamos en la misma posición- murmuró en respuesta a su comentario, y la siguió hasta el agua. Probablemente estaba fría, no lo sabía a ciencia cierta, pero la chica no se detuvo sus pasos e incluso se giró de pronto a besarlo, a lo que el respondió gustoso, iba a romperle el labio un poco más para alcanzar de nuevo el glorioso sabor, pero ella se apartó de él a tiempo. Frunció ligeramente el ceño observandola para ver que haría esta vez y no tardó en notar a donde iban sus intenciones, su cuerpo se tensó al contacto de su pequeña mano. Muy lento... Se dijo a si mismo comenzando a impacentarse, pero su rostro solo mostró una perversa sonrisa esperando a ver si se atrevería a tocarlo directamente.

¿Era un pervertido? Si, y de los peores. Entrecerró los ojos al momento en que ella comenzó a mover más la mano, lastimosamente tanto su garganta como su miembro requerían de cuidados e iba a hacérselo saber pero entonces ella hizo algo que lo dejó sorprendido unos segundos, tanto era su asombro que le costó volver a moverse cuando la tuvo del todo colgada de su cuerpo. Para que negar que la traviesa chica había dado en el blanco. La tomó con sus fuertes manos de la cadera para ayudarla a moverse y el gemido de ella no hizo más que decidirlo a su pensamiento inicial de que tenía dos apetitos por ser saciados, y uno estaba más que ansioso en estos momentos.

Decidido ya a probarla en todos los modos posibles, comenzó un movimiento lento contra el cuerpo de la chica, como la tenía abrazada de las caderas le era fácil manejar su cuerpo y a pesar de tener en medio la ropa podía percibir, con anticipada excitación, que con cada golpe que daba estaba más cerca de llegar a donde quería, dentro de ella. Los choques comenzaron a tomar ritmo al poco tiempo, creando también ligeras ondas y sonidos de chapoteo del agua. No tardó en quejarse entredientes siguiendo con su tarea de alimentarse de sus suaves labios. Se introdujo en su boca sin dudarlo recorriéndola a gusto antes de dejarla y bajar a besos, demandantes, por su fina piel y dar contra su cuello. Podía sentir mientras arremetía contra ella que su propia excitación comenzaba a ser una molestia. ¿Por qué esperar tanto si era más que inevitable?

Comenzó entonces lamer en movimientos circulares un punto en su cuello, su respiración, aunque no la necesitaba, dejó de parecer un segundo normal, de hecho, casi se podía percibir su impaciencia en sus movimientos algo bruscos. Y en cierto punto, no logró contenerse del todo y comenzó a succionar con fuerza la piel, sin haberla mordido antes.
-Otra marca de protección, Raven- dijo con sorna mientras se relamía los labios para ver la marca rojiza que probablemente al día siguiente estaría de un color violáceo.

Con sus dedos siempre dispuestos, luego de bajar un poco la intensidad de los choques, delineó el borde de la única prenda que tenía encima la chica y luego de darle una mirada fija comenzó a jalarla para retirarla, pero con esa posición el movimiento era dificultoso, así que no encontró mejor forma que rasgando la tela de un tirón. Rió burlón apegando sus labios de nuevo contra los suyos.
-Sosténte firme- mencionó mientras dejaba ya de moverse para terminar de quitar los vestigios de la ropa interior de la chica. Luego con manos rápidas quitó lo único que lo cubría a él mismo y lo lanzó de regresó a la parte donde habían quedado sus ropas secas. No tardó en sentirla claramente contra su abultada intimidad, que estaba palpitando también de la excitación por probar la cavidad de la señorita que tenía en brazos. Se restregó contra ella de nuevo, en un movimiento más lento y pausado, algo ligeramente masoquista que comenzaba a volverlo loco, pero necesitaba prepararla antes o gritaría de alguna forma molesta y poco quería tener que ver con lagrimones femeninos así que se decidió a ayudarla él mismo a estar lista.

La humedad del mismo lago ayudaba en su tarea y luego, se decidió al fin a comprobar en que estado estaba la chica. La sostuvo de la cintura para que no se le escapara, y luego sin más demora deslizó los dedos de una de sus manos acariciando su glúteo, antes de seguir descendiendo hasta alcanzar el punto central bajo ella, tocando con suavidad para ver que tan preparada estaba. No sabía ni porque se tomaba tantas molestias, pero ya que se daría un banquete, al menos esperaría hasta que la carne estuviera en su punto. Sonrió para si ante la idea y luego abrió la boca en otro ronco sonido.
-Con permiso...- susurró hambriento antes de separó los labios de la chica como si de una flor se tratasen y tanteó el terreno introduciendo solo el inicio de uno de sus dedos acariciando su intimidad. Le sonrió divertido mientras inclinaba el rostro todo lo que podía hasta dar una lamida contra sus pechos, lo único incómodo de la situación era que no le permitía saborear los endurecidos botones de la niña que chocaban contra su torso animándole a seguir.
avatar
Markus Von Kaullen

Masculino Mensajes : 103
Fecha de nacimiento : 02/04/1994
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Marieth Raven el Dom Dic 23, 2012 2:35 am

Besos iban, besos venían y mi sentido común había decidido pegarse unas vacaciones todo pagado al fin del mundo, porque no tenía intención alguna de volver, aparentemente. Nuestros cuerpos se conectaban de manera tortuosa, pero sin duda deliciosa. Mi cabeza daba vueltas, demasiado abrumada por las sensaciones que el chico frente mío causaba. Rápidamente perdía el control de mi cuerpo, y de mi voluntad. Me estaba transformando en una masa de sólo sensaciones y jadeos.

Mi mano se movía tímida sobre la ropa interior del chico, aún indecisa sobre si debía continuar o no. Decidí dar el paso, y más por curiosidad que por otra cosa, levanté la mirada para fijarla en Von Kaullen. No debí hacerlo. NO DEBÍ. El chico mostraba un sonrisa tan diabólica que me sentí enrojecer hasta la médula. Detuve por un segundo el movimiento de mi mano, mientras hacía lo posible por colgarme a él. Sintiéndome osada, di un pequeño salto, y, con mi brazo izquierdo pasando por detrás de su cuello, me sujeté con fuerza a él, envolviendo sus caderas con mis piernas. Aparentemente, al Sly no le molestó, porque pronto colocó sus grandes manos en mis costados y... ooohh... por Circe y Osiris... Estaría mintiendo si dijera que no estaba asustada, además de completamente excitada. Temía, por Ra, temía mucho. No a él, aún. Sino a lo que me hacía sentir. Temía dar una imagen de chica fácil y despreocupada, pero mi cuerpo respondía fervorosamente a todo ese magnetismo sexual del que Markus Von Kaullen se jactaba. Temía que esto fuese debut y despedida. Temía… temía engancharme de él más de lo que debía.

Mientras seguía debatiéndome internamente si debía parar esto o no, antes de que fuera ABSOLUTAMENTE TARDE, el Sly comenzó a arremeter contra mi centro. Gemí, un poco más alto de lo que hubiese considerado prudente, pero la sorpresa y el delicioso cosquilleo que se extendió por la zona al sentirle tan cerca y, oh, tan lejos, desinhibió mi pudor. De a poco fui tomando el ritmo, mientras mis gemidos iban haciéndose cada vez más audibles, hasta que sus labios aprisionaron los míos y ahogué toda una letanía de jadeos en su boca. Demasiado pronto para mi gusto, el muchacho abandonó mi boca, y, entre besos, descendió por mi quijada, hasta mi cuello, en donde comenzó a hacer movimientos circulares que mandaron escalofríos por toda mi columna vertebral. Se sentía delicioso…

…hasta que una molesta, aunque no dolorosa sensación se hizo presente. Pero qué... ¡Hey!
-Por Ra, Von Kaullen, eso me dejará una marca mañana- lo miré algo ceñuda, pero no realmente airada. Me llevé una mano al lugar, tocándolo con suavidad con las yemas de los dedos, notando que estaba ligeramente más sensible esa zona. Encima, Von Kaullen tiene la desfachatez de decirme que era una nueva marca de protección. ¿Contra quién? ¿Quería marcarme ya?... Vaya con los arranques de locura de esta viborita.

Sentía los dedos del chico recorrer mis caderas, acercándose a mi ropa interior, y me miró, fijamente, como retándome a detenerlo. Le mantuve la mirada, e intentó deslizar la prenda por mis piernas, aunque veía un poco difícil que lo lograra, yo no pensaba moverme un ápice del lugar en el que estaba. Eso no le detuvo, puesto que, con un poco más de fuerza, rasgó la tela y juntó sus labios con los míos otra vez. Me sostuve fuerte a sus hombros con ambas manos, obedeciéndolo, mientras él arrojaba lo que quedaba de mi ropa interior hacia el resto de nuestras vestimentas, junto con la propia.

Oh, por Merlín.

No es necesario decir que, ahora, si sumamos un chico y una chica, lo multiplicamos por hormonas alborotadas y le restamos la ropa… sale esto.

Así como tampoco creo necesario aclarar que sentir a Von Kaullen en todo su esplendor entre mis piernas, es lo más excitante que he tenido la oportunidad de vivir.

Inició un movimiento aún más lento del que ya teníamos cuando aún había algo de ropa sobre nuestros cuerpos, el que me hizo dar un respingo tan alto que estaba segura se había visto muy poco sensual, y bastante inexperto. En un arranque de deseo, tomé con una mano su quijada, y la otra la enredé en su sedosa cabellera, y me acerqué rápidamente a su boca, mientras movía mis caderas acompasadamente, siguiendo el ritmo que él imponía. Mi respiración se aceleraba con cada segundo que pasaba, con cada arremetida, con cada centímetro que avanzaba… podía sentir mi centro hincharse y calentarse, ansioso, rogando por un poco más de atención. El agua del lago, en toda su frialdad, ayudaba un poco a bajar la temperatura de mi zona sensible, pero no era suficiente. Lo quería, dentro, YA.

Sentí que el muchacho entre mis piernas me sujetaba con una sola mano, y cuando iba a preguntarle qué haría, sentí su mano libre deslizarse por mi parte trasera, tanteando con suavidad, hasta que llegó a mi zona negligente. Escondí mi cabeza en la zona entre su cuello y su hombro, dejando salir un gutural gemido, que intenté ocultar mordiéndome el labio inferior, en vano. Escuché a Von Kaullen decirme algo, pero no presté realmente atención a sus palabras, sino a su tono de voz. El sonsonete con el que hablaba era más profundo de lo normal. Me pregunté si él estaría tan sobrepasado por sus sensaciones como yo. Parecía mucho más consciente de qué era lo que estábamos haciendo, llevando la batuta todo el tiempo. Cuando sentí la punta de su dedo introduciéndose en mí, solté un pequeño quejido, levantándome de golpe y mirándolo, rostro de un fluorescente rojo escarlata, ojos vidriosos y los labios temblorosos.
–Vo-Von K-Kaul-llen- tartamudeé, sintiéndome de pronto aterrorizada de hacia dónde se dirigía todo esto. Estábamos a un par de movimientos de jugar sobre seguro, y… sería mi primera vez. Por Morgana, cómo se lo comenzaba a explicar… -Yo… s-soy… uhmmm…- mejor lo intentaba cuando fuera capaz de usar mi boca con inteligencia y dejara de balbucear como idiota. Deslicé mi mano sobre su pecho, con la ligereza de una pluma, hasta depositarla donde debiese estar su corazón. Y digo debiese porque, para lo entusiasmado que parecía, no sentía un latido rápido y desacompasado, como me habían dicho mis amigas más de una vez que debería sentir. De hecho, no era capaz de sentir nada bajo mi mano, nada fuera de la rigidez del músculo bajo ella. Miré algo ceñuda al chico, intimidada por la falta de respuesta física a mi tacto. Sin embargo, no tuve oportunidad de decirle nada, puesto que en un rápido movimiento, y con una divertida sonrisa de por medio, el Sly se agachó hasta quedar a la altura de mi pecho, y dio una larga y cálida lamida a mi intumescente carne, por lo cual enterré mis uñas en sus hombros, sujetándome con fuerza a él.

-V-Von… M-Markus…- susurré, atreviéndome a llamarle por el nombre, soltando jadeos suaves, mientras su mano seguía en mi zona baja. La sentía ahí, expectante, como si esperara un movimiento de mi parte para continuar. Con cuidado, moví las caderas de tal forma que el dedo en sí “dibujaba” círculos a mi alrededor, tocando un poco más de mi carne, intentando adentrarlo un poco más. En un fluido movimiento, tomé su rostro y lo acerqué a mí para besarlo otra vez, sin dejar de hacer círculos con mis caderas. Mordí un poco su labio inferior antes de separarme de él. –Ten cuidado- solté sin más preámbulos. –Soy, uhmmm… delicada.- dije mirando hacia un lado, con las mejillas teñidas de un tenue rosa, y mordí mi labio inferior, expectante.
avatar
Marieth Raven

Femenino Mensajes : 481
Fecha de nacimiento : 13/10/1994
Edad : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Tentaciones en el bosque [Privado] {+18}

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.