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Christian Lightwood

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Christian Lightwood

Mensaje por Christian Lightwood el Mar Jul 06, 2010 2:34 pm





Datos básicos

Nombre Completo: Christian Lightwood
Fecha de Nacimiento: 5 de Junio de 1994
Edad: 17 años
Raza: Humano
Casa: Hufflepuff
Mascota: Mika (lirón)

Descripciones

Descripción Física:

Aunque no es tan alto como el resto de los chicos de su edad, mide poco más de 1’75 cm. No está ni muy delgado ni muy gordo y su peso está más o menos compensado con su altura, por mucho que coma no suele engordar. Aparenta debilucho pero en realidad es mucho más fuerte de lo que parece. Tiene el pelo negro que le llega por la nuca y generalmente está “perfectamente despeinado”. Sus ojos son negros como el carbón y suele tener una mirada bastante intimidante. Por la sonrisa suele ser tomado por un psicópata o un violador pero él es una persona perfectamente “normal”. Suele llevar el uniforme de Huffepuff en el colegio pero un tanto desarreglado y cuando está fuera del colegio viste ropa negra. Es de tez pálida y algo sensible al sol, pero solo un poco, por lo que si no se echa protección solar puede acabar como un cangrejo. Su madre suele decirle que es la viva imagen de su padre, cosa que él detesta.

Descripción Psicológica:

Generalmente, Christian es un chico bastante abierto, es decir, sociable. Habla con todo el mundo básicamente, aunque sean desconocidos. A la mayoría de los chicos suele caerles bien y las chicas por lo general suelen enamorarse de él por su imagen pero él pasa de ellas. Por lo general no suele esforzarse demasiado en lo que hace, es decir, pone esfuerzo pero ve una tontería dar lo mejor de ti sabiendo que puede salirte bien haciendo el mínimo esfuerzo, una de sus frases típicas es: Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento. Ama el humor, eso incluye a las bromas, los chistes malos y hacer reír a la gente. Las fiestas, pasarlo bien y vivir al límite son cosas que adora.

En situaciones de riesgo o peligro, suele salvarse a sí mismo. Es decir, se antepone a sí mismo a las demás personas, no se considera superior, sólo prefiere salvarse el pellejo antes que fallar al intentar salvar a alguien. Además nunca se sabe quién te puede dar la espalda por eso prefiere salvarse a sí mismo. Aún así, a las personas importantes para él las salvaría en momentos peligrosos. Muy orgulloso, demasiado. No permite que le ayuden en ninguna situación, quiere controlar la situación por sí mismo. A pesar de aparentar tonto, es bastante inteligente. Por lo general no es frío pero puede llegar a serlo. El estudio le parece aburrido pero aún así tiene buenas notas y sueña con ser auror, separarse lo más que pueda de los libros y poner en práctica los hechizos. Es bastante calculador y lógico a la hora de resolver problemas y suele buscar todo tipo de soluciones, sacar los pros y los contras de cada situación entre otros. Aunque el mundo se esté acabando o por ejemplo su madre se haya muerto el se mantiene perfectamente calmado, no pierde el control si no está muy muy enfadado y puede controlar muchas cosas a la vez.

Resumidamente, es un tipo gracioso, que suele caer bien, cotilla y bastante loco. Puede ser frío a veces, calculador, orgulloso…pero es un buen chico dentro de lo que cabe. Es muy muy sincero, si algo no le parece bien te lo dice, te siente bien o no. Compostura casi no tiene pero tiene bastantes modales cuando se trata de quedar bien con gente importante. Odia mentir con toda su alma por lo que no suele mentir. Encierra muchos secretos y no suele contárselos a nadie por lo tanto es una persona cerrada en ese aspecto. Sabe ganarse fácilmente la confianza de los demás pero le cuesta confiar realmente en alguien. Ha aprendido a ser fiel pero si la situación lo requiere puede ser infiel y hasta un gran traidor. Es bastante cruel si se lo propone. Adora a las personas pero no puede evitar disfrutar…cuando pasan por distintas situaciones (incluyendo las dolorosas) o muestran ciertos sentimientos. Toda su vida escolar él siempre fue tratado como a un mago de sangre limpia a pesar de ser mestizo (cosa que todos saben), cosa que no le disgusta.

En el ámbito amoroso trata siempre de poner celosa a la persona que le gusta para comprobar sus sentimientos, no teme a los rechazos ni a esas cosas. Le gusta conocer a la persona pero la apariencia suele influenciarle un poco. Cuando la persona le corresponde suele tratarla de la mejor forma posible, mandándole detalles para hacerla sentirse la mejor persona del mundo, es decir, sentirse querida. No es nada celoso, en absoluto, eso le da bastante igual.


Sangre:
Mestizo.


Personalidad

Gustos: Música,salir por ahi,molestar a la gente,leer...
Disgustos:Pijas,mentiras...
Hobbies: Leer,escuchar música,salir por ahí,deambular,hacer el tonto...
Manias: A veces ríe como loco.
Boggart: Zombies. No les tiene miedo realmente,los odia.
Patronus: Águila.

Datos personales


Historia:

Spoiler:
Christian Vólkov nació el 5 de Junio de 1994 en Londres, Inglaterra. Ese día sus padres habían ido a casa de un familiar a las afueras por lo que tuvieron que recorrer kilómetros y kilómetros hasta encontrar un hospital decente. Su nacimiento hizo muy feliz ya que deseaba tener un hijo varón desde hace tiempo.

Nació en una familia “normal”, su padre era Iván Vólkov (36), mago ruso y jefe de una empresa de venta de productos a domicilio…una tapadera. En realidad se dedicaba al intercambio y venta de productos prohibidos. Contrabandista. Su madre era Melissa Vólkov –Melissa Lightwood (29) en realidad-, una muggle de origen inglés y ama de casa.

Sus padres se casaron debido a que sus familias eran amigas y habían decidido comprometerlos cuando eran pequeños. En realidad, Melissa odiaba a Iván y se opuso ínfimas veces al matrimonio pero sus padres la ignoraban así que con el tiempo tuvo que aprender a ganarle aprecio. Su boda fue pequeña, se redujo solo a los familiares y a algún que otro amigo. Se casaron justo cuando Melissa acabó de estudiar derecho pero Iván prohibió a Melissa ejercer como abogada. Tras el nacimiento de Christian, decidieron mudarse a Cardiff, Gales.

Allí, compraron una casa y Melissa fue la encargada de criar a Christian ya que Iván había sido contratado en una empresa y se pasaba casi todo el día allí. Siempre le decía a Melissa que no se preocupase, que trabajaba vendiendo cosas y se solían quedar hasta tarde haciendo inventario. Ella no le creía pero fingía que lo hacía. Cuando podía, Iván se encargaba de enseñarle ruso a su hijo, cosa que disgustaba a su madre ya que ella odiaba el ruso.

Christian se desarrollaba como un niño normal salvo que de vez en cuando demostraba sus ocultas dotes de mago, lo cual ponía muy feliz a su padre. Salía a jugar al jardín de su casa o iba al parque con su madre pero siempre estaba solo. Los otros niños le tenían miedo porque parecía loco –en el mal sentido- y un psicópata – Se parecía a su padre demasiado- Los días que su padre tenía libres iban a visitar a la familia a Londres, salían a visitar la ciudad… Incluso Melissa empezaba a querer a Iván…pero todo cambió.

Iván llegó a casa con la noticia de que fue ascendido en el trabajo. No solo fue ascendido sino que se volvió jefe de toda la empresa. Lo que significaba que volvía cada vez menos por casa y Melissa era la única que se quedaba con Christian, que ahora tenía 7 años. Volvía de vez en cuando y lo peor de todo es que volvía muy borracho. Sus compañeros solían invitarlo a cenas y siempre le invitaban a una copa que se volvían dos y a la vez tres…hasta siete copas. Iván nunca había sido muy tolerante al alcohol por lo que tras beber solía tener unos dolores de cabeza y unas resacas horribles. Mientras estaba borracho, gritaba y tiraba lo primero que se encontrase. Melissa intentaba tranquilizarlo pero él siempre acababa pegándola y gritándole “¡Cállate, estúpida! ¡Sólo limítate a cuidar del crío!”, cosa que Christian siempre presenciaba desde lejos, muerto de miedo.

Dos años más tarde, un día por casualidad, Iván decidió llevar a su hijo al trabajo para que viese lo que hacía. Melissa se negó en rotundo pero el inocente de Christian quería ir con su padre y no le quedó otra, accedió a regañadientes. Iván le llevó a su oficina, donde estuvo jugando un rato con algunos de los productos para niños que “tenía su padre” mientras este rellenaba papeleo. Al anochecer, su padre le dijo que se tenía que ir a una reunión por lo que se quedó solo en el despacho. Empezó a jugar como si nada hasta que de repente las luces se apagaron y Christian se levantó de un salto. Para cuando se quiso dar cuenta cayó al suelo, inconsciente. Habían rociado la habitación con un gas somnífero sin que se diera cuenta.

Cuando se despertó estaba encerrado en una habitación que no conocía de nada. Intentó gritar para llamar a sus padres pero no pudo ya que alguien le había tapado la boca con esparadrapo. También intentó moverse pero estaba tumbado en una cama y atado de pies y manos –manos atadas al cabecero de la cama-. Empezó a llorar y a temblar. Quería irse a casa, quería salir de allí cuanto antes y ver a sus padres. En ese momento entró un hombre alto de gafas, vestido de negro con guantes y una especie de látigo. Le miró y le sonrió “Ya te has despertado eh, ¿ratita? Tranquilo, pronto todo estará bien. Tú procura estarte quieto si no quieres sufrir dolor de verdad. “Christian al oírlo se asustó y empezó a revolverse, cosa que al secuestrador no le gustó por lo que le zurró con el látigo que tenía en mano. El niño sintió punzadas y punzadas de dolor pero aún así no dejó de moverse por lo que los golpes eran cada vez más fuertes.

Christian seguía moviéndose hasta que el secuestrador paró de azotarle y se colocó encima suya, con las manos a ambos lados suyos y el cuerpo ligeramente elevado con las rodillas apoyadas en la cama. Christian se paró en seco y le miró con terror. “Supongo que habrá que hacerlo por las malas…esto te gustará, muchacho. No me mires así, tú te lo has buscado. “Le quitó el esparadrapo de la boca y bajó la mano con delicadeza hasta sus propios pantalones –los del secuestrador- , desabrochándose el pantalón que llevaba.

Dolor. Terror. Ganas de gritar. Estaba llorando. Cosas como esas pasaban por la mente de Christian. En el momento en el que el secuestrador le tocó la ropa…gritó. Gritó con todas sus fuerzas hasta que no le quedó voz. Gritó de terror, quería que alguien le salvase. En ese momento la puerta se abrió y las cabezas de ambos se dirigieron a la puerta. Eran su padre y sus guardaespaldas. Por un momento Christian suspiró de alivio y gritó de nuevo al ver a su padre, lágrimas cayeron por su rostro. Su padre se acercó a la cama y le quitó al secuestrador de encima, este cayó al suelo. “No hacía falta llegar a estos extremos, Matthias. No quiero que lo violes.” Christian por un momento sintió felicidad. Pronto saldría de allí, su padre le salvaría. “Así no se interesaran por él.” La cara de Christian pasó de sentir alivio a sentir terror. Su padre planeaba librarse de él. Iba a decir algo pero su padre le tapó la boca de nuevo. Sus guardaespaldas –léase secuaces- se acercaron a él y lo metieron en un saco. Se lo cargaron al hombro y salieron todos de la habitación. Christian supuso que saldrían del edificio, lo metieron en lo que supuso ser un coche y en cuanto se metieron todos en el coche se escuchó a la policía venir.

Salieron lo más rápido que pudieron del lugar. Hubo una persecución como en las películas hasta que el coche quedó acorralado contra un acantilado. Les amenazaron con armas y se vieron obligados a rendirse. Su padre fue encarcelado junto con su gente y los policías lo sacaron del saco. Vio a su madre entre los policías y corrió hacia ella. Realmente deseaba verla, sentía como si hubiesen pasado años desde la última vez que la vio. Ella lo recibió con los brazos abiertos y ambos se abrazaron llorando como si no se hubieran visto en años. Desde aquel día, Christian no volvió a ser el mismo. Melissa y él odiaban a Iván con toda su alma. Al día siguiente, Melissa fue al registro para recoger y firmar los papeles del divorcio, se acercó a la cárcel para que Iván firmase los papeles, cogió todas las cosas junto con el dinero y embarcó junto con Christian en el primer avión que salía ese día. Pasaron a ser Lightwood.

Llegaron a Londres y se embarcaron en un viaje rumbo al Valle de Godric. Melissa lo tenía como un punto seguro y sabía que si Iván salía de la cárcel no los buscaría allí. Compró una casa con parte del dinero que le habían dado sus padres, se negaba a usar el dinero de Iván ya que lo consideraba dinero sucio. Era un chalet a las afueras del lugar, rodeado por un jardín, perfecto para que Christian jugase o investigase. Empezó a trabajar como camarera en el único bar del pueblo.

Christian por su parte, se volvió más frío, más cerrado. Casi ni salía de casa y cuando lo hacía no volvía hasta caer la noche. Siempre llevaba consigo una libreta en la que apuntaba sus cosas y se negaba a hablar o jugar con los otros niños. No quería recibir más daño del que había recibido. Melissa se preocupaba mucho por él en aquel entonces, le preguntaba si le pasaba algo pero siempre decía que no le pasaba nada, que estaba bien. Se pasó los dos siguientes años haciendo lo mismo. Hablando poco y encerrado en su habitación.

El día de su 11º cumpleaños, salió de casa antes de que su madre se despertase y fue a dar un paseo al bosque que tan bien conocía. Planeaba sentarse bajo un árbol a dormir la siesta, escribir un rato, comerse el sándwich habitual y volver al anochecer, cuando su madre estuviese durmiendo. No quería darle problemas con lo de su cumpleaños ni quería celebraciones ni nada. Quería que fuese un simple día como los otros. Iba a tumbarse a la sombra de su árbol favorito cuando reparó en una figura.

Era la silueta de una chica de su edad. Estaba tirada en el suelo, llena de heridas y golpes por todos lados. Llevaba una especie de bolso/bandolera colgado. Lo que más le llamó la atención de ella, aparte de los golpes, fue su larga melena rubia. Por un momento pensó en dejarla allí, que se muriese. No le importaba. Se dispuso a andar cuando la oyó decir algo. Estaba… ¿llamando a su madre? Se acercó a ella. La chica seguramente no tendría a donde ir… Podría ayudarla. Porque sino la hubiese encontrado él… ¿Qué le habría pasado? ¿La habrían intentado vender o violar como fue su caso? No, él no quería eso. No quería que nadie pasase por lo que él tuvo que pasar. Sin pensarlo, la cogió en brazos y se puso rumbo a su casa. Parece que lo de ignorar a su madre el día de su cumpleaños no iba a poder ser…

Llegó a la casa y su madre al verlo con una chica en brazos se sorprendió mucho. “Vaya como tratas a tus ligues hijo…” Le dijo. Christian no pudo evitar sonrojarse levemente y la miró mal. “¡Me la he encontrado así! ¡No ha sido culpa mía!” Le gritó pero Melissa le hizo una seña para que se callase. “No grites o la despertarás… Llévala a la habitación para invitados, voy a por el botiquín y luego veremos si le hacemos algo de comer.” Dicho esto se fue y Christian hizo una mueca. Llevó a la chica a la habitación de invitados. Era una habitación simple. Nada del otro mundo. La dejó sobre la cama y se quedó mirándola por un instante. Vaya día este… cumpleaños más raro en la vida… Suspiró.

Su madre entró a la sala poco después y dejó el botiquín en el suelo. Mientras esta se disponía a cambiar a la chica, Christian optó por echarle un vistazo a la bolsa que traía ella. Había una especie de libro con un montón de notas que Christian prefirió no mirar porque era demasiado gordo. En su lugar optó por abrir una pequeña funda. En ella estaba la identificación de la chica. Angela Justice. Americana. Miró de reojo a la chica. Tenía pinta de americana sí. Volvió a mirar la identificación. “Se llama Angela Justice. Tiene 10 años y es huérfana… Según esto tiene una hermana viva pero no estaba con ella así que supongo que se habrán separado.” Dijo en alto para que su madre supiese también mientras se acercaba para curarla. Sintió como la mirada de su madre se clavaba en él. “¿Algún dato más? ¿Algún número de teléfono o algo…?” “Nada de nada. Parece ser que no tenía más parientes. Lo que más me extraña es cómo ha llegado a aquí si supuestamente nació en América del Norte.” Se puso a curar a la chica. Hubo un silencio un tanto incómodo ya que ninguno de los dos sabía exactamente qué decir. Su madre no pudo evitar suspirar. “Le preguntaremos cuando se despierte, ¿vale? Ahora vayamos a la cocina a prepararle algo de comer.” Dijo, rompiendo el silencio. Salió de la sala y Christian miró a Angela, esta llevaba uno de los pijamas de verano de su madre. Al final resulta que sería una chica curiosa y todo… Le apartó unos mechones de pelo de la cara con cariño, la tapó con una manta y no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa mientras salía de la habitación en dirección a la cocina.

Preparó algo para ella, sopa, algo simple que seguramente le gustaría. Lo puso todo en una bandeja. Su madre la cogió y juntos regresaron a la habitación. Al entrar les sorprendió verla despierta pero su madre no dudó en acercarse. Christian optó por acercarse también, pero se colocó en el extremo de la cama. Su madre puso la bandeja en la cama y la chica se puso a comer como si no hubiera mañana. Sí que tenía apetito la chica…“Me alegra ver que estás mejor. Christian te encontró malherida en el bosque y te trajo a aquí. Fui yo quién te cambió de ropa, él te curó las heridas y te acostó.” Se sorprendió el oír a si madre decir eso y no puede evitar mirarlas. Angela le miró y le dio las gracias sonriendo y Christian no pudo evitar a otro lado algo sonrojado.-Le dolería admitirlo más tarde pero en ese momento se enamoró de ella. Le gustaban sus ojos y su sonrisa.- Aún así las miraba por el rabillo del ojo. Su madre siguió hablando. “Me he visto obligada a revisar tu mochila para encontrar tu identificación. Eres… ¿Angela Justice, cierto?”¿Te has visto obligada? Christian hizo una ligera mueca. Angela la miró un tanto extrañada mientras posaba la bandeja en la mesa. “Cassie en realidad. Debido a problemas familiares me vi obligada a cambiar de identidad. Esa identificación es antigua, la nueva está en mi chaqueta.” Melissa y Christian se sorprendieron. Su madre cerró los puños y Christian siguió con su expresión habitual, impasible. El sonrojo se había ido. Decidió dirigirse a donde estaba la chaqueta y registró los bolsillos. Encontró la identificación. Vio que “Cassie” no mentía y no pudo evitar sentir curiosidad. ¿Por qué? ¿Por qué había cambiado de identidad? ¿Qué habría pasado? Parece ser que en esta identificación figuraba que tenía nacionalidad inglesa y americana. Guardó la identificación mientras las escuchaba hablar y cuando sintió que se intentaba levantar se acercó de nuevo a ellas. “Debo seguir mi viaje.”¿Viaje? ¿A dónde? Sus padres estaban muertos. Decidió intervenir. “He leído tu identificación. Tus padres están muertos, ¿no es así? ¿A dónde se supone que te diriges? No tienes parientes cerca y a América no llegarás caminando.” Melissa se fue a darle una colleja mientras se disculpaba pero Christian ni se enteró. Esperaba que respondiera con la misma tranquilidad que antes pero se echó al suelo a llorar. Esto le sorprendió. Melissa se acercó corriendo a la chica y le sonrió. “Puedes quedarte con nosotros si no tienes parientes. Puedo adoptarte, podemos ser tu familia.” ¿Qué? ¿Ahora su madre se dedicaba a llevar un orfanato o qué? Miró expectante a su madre pero al ver a Cassie llorando no pudo evitar…sentir…pena. Espera, ¿pena? No. Pero bueno…nunca estaba mal un miembro más… “Bienvenida a la familia cariño, soy Melissa Lightwood, camarera muggle del único bar del pueblo, pero puedes llamarme Mel. El insensible es Christian, mi hijo.” ¿Insensible? Hizo una mueca pero al ver que su madre la abrazaba y la chica le miraba no pudo evitar mirar hacia otro lado y musitar un “Lo siento”.

Fueron a Londres para registrarla cuando se encontró con alguien que parecía ser un familiar suyo. Tras la reunión se despidieron de ella, con cierta tristeza. En Septiembre fue a por el material y su madre le llevó a Kings Cross. Abordó el tren que los esperaba en el Andén 9 3/4. Llegó al colegio y se sentó en una mesa. Vio a Cassie y a una chica y las invitó a sentarse con él. Se sentaron todos juntos en la misma mesa pero resultó que fueron seleccionados para pertenecer a casas diferentes. Él salió Hufflepuff con cierto deje Slytherin. Christian aún sospecha que esa duda fue debida a que llevaba los genes de su padre en la sangre. Durante su primer año, Cassie y él eran inseparables y conocieron a muchas personas. Las clases le parecían bastante fascinantes pero odiaba estudiar. En segundo año su hermana encontró a la que pronto sería amiga suya también. Los tres se volvieron grandes amigos, hasta el punto que estudiaban juntos y ayudaban a la menor de ellos a estudiar. En tercero participó en el Ejército del Fénix junto con sus amigos y defendió el colegio de los mortífagos y Voldemort, saliendo ileso.

Christian aún seguía enamorado de Cassie y Amy ni lo notaba. Cuando llegaron a cuarto curso, Christian notó que su hermana tenía ciertos sentimientos hacia alguien y no pudo evitar recurrir a lo que mejor se le daba en aquel momento: Ponerla celosa usando la popularidad que había ganado. Le salió mal y Cassie no pasó un tiempo sin hablarle. Amy notaba que había pasado algo entre ambos y por mucho que preguntase ninguno le decía nada. Una tarde, Christian acorraló a Cassie para preguntarle lo que le pasaba y esta sin poder evitarlo se le confesó. Christian no pudo evitar echarse a reír al oírla y le confesó que él también se había enamorado de ella. Ambos empezaron una relación pero no querían que la gente se enterase por lo que se veían a escondidas y durante las vacaciones se quedaban juntos en el colegio o se iban a sus casas. A pesar de ser una relación oculta, a Christian le agradaba. Le parecía todo muy romántico.

Pero hubo un día que todo se torció. Las Slytherins no paraban de meterse con Cassie porque se habían enterado de lo suyo. Christian quiso intervenir pero Cassie siempre le decía que no se preocupase. Pasaba de ellas hasta que llegó un momento en que no pudo más y cortó con él. Siguieron manteniendo la relación de amigos que tenían en un principio pero Christian seguía amándola y se vio obligado a sobornar a las chicas para que la dejasen en paz pero no le funcionó.

Tras esto siguió con su fama de buenorro pero veía que Cassie tenía mala fama por culpa suya. Ella hizo lo mismo, solo se hablaban en clase para intercambiar apuntes. Le dolía no hablar con ella pero como ella no hablaba con él tuvo que tragarse el dolor. En quinto curso obtuvo su placa de prefecto, cosa que le sorprendió mucho. Hacía las rondas y demás pero a veces faltaba porque le daba mucha pereza. En sexto curso, supuestamente tenía ronda con Cassie pero se había quedado haciendo deberes y no pudo asistir. Al terminarlos bajó a las mazmorras y se encontró con un montón de gente. Se acercó y pudo ver como ella se estaba pegando con unas chicas de Slytherin. Seguramente se estaban metiendo con ella y se vio obligada a usar la fuerza bruta. Se llevó una mano a la cara. Sintió el impulso de ayudarla pero ella seguramente le echaría la bronca después por lo que abandonó el lugar. Era demasiado orgullosa. Días más tarde se enteró de que perdió su placa y ella le miraba con más odio. Seguramente esas chicas eran sus fans.

Actualmente se encuentra estudiando Séptimo en Hogwarts. Aprobó los T.I.M.O.S. con notas excelentes y su sueño es ser Auror. Sigue enamorado de Cassie, por mucho que le duela admitirlo, y pasan los veranos juntos.


Otros:
- Tiene un trauma con los látigos.
- Es ambidiestro.
- Sabe tocar la guitarra.
- Toca muy bien el piano y la música de arpa le tranquiliza.
- Sabe hablar ruso y algo de francés.
- Adora los animales.
- Ama viajar pero le aterran los aviones.
- Tiene un tatuaje.
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Christian Lightwood

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Re: Christian Lightwood

Mensaje por Yves Evans el Mar Jul 06, 2010 2:35 pm

aceptado, ya puedes rolear
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Yves Evans

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Re: Christian Lightwood

Mensaje por Emil Densen el Lun Sep 12, 2011 10:50 pm

Ficha actualizada~
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Re: Christian Lightwood

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